
Del nicho al techo hay un trecho… o algo así era. Seguro que conoces la sensación: ese artista que llevabas escuchando desde que subía temas a SoundCloud, ese que solo tú y cuatro colegas teníais fichado, de repente se pega. Y no solo eso: ahora lo escucha todo el mundo, aparece en TikTok cada dos vídeos y, para colmo, ya no suena como antes. Hoy toca analizar uno de los casos más llamativos de la escena española reciente: 8belial, el chaval que pasó de hacer música “para raritos” —como muchos decían— a sonar como si fuese el tercer miembro de Plan B.
⭐︎La metamorfosis de un rapero
Para entender la evolución de 8belial hay que volver a sus primeros pasos. Si te metes en su SoundCloud antiguo, encontrarás un 8belial muy diferente, con canciones que se acercaban al hyperpop. Un sonido brillante, distorsionado, energético y estéticamente opuesto al que muestra hoy. Más adelante dio el salto a Spotify. Ahí empezó a tomarse todo más en serio. Canciones como GlockChampions, PoloTeam o #SEXYJEANS marcaron esa etapa. Es en este punto donde vemos a un Marcos Nicolás centrado en el glo, un subgénero dentro del trap que se caracteriza por voces gruesas, flows agresivos y beats acelerados. Esa etapa también coincide con el auge de DISOBEY, el colectivo que convirtió esa estética y esa actitud en un refugio para miles de chavales que no encajaban en ningún lado. No fue solo música: fue una identidad. Ropa, letras, posturas, sonidos… un universo entero que convirtió al grupo en un fenómeno cultural.
⭐︎Cuando todo cambia: Vertical Split, Mr. Fino Riddim y Orilla
El verdadero giro llega con Vertical Split y, sobre todo, con la mixtape Mr. Fino Riddim. Aquí ya asoma un 8belial diferente, más pulido, más experimental y con un pie metido en el dancehall, ungénero nacido en Jamaica que mezcla ritmos bailables con voces melódicas o “chanteos”, como se les llama en Latinoamérica. Pero el gran salto llega con Orilla, su colaboración con Bad Gyal. Ahí descubrimos un dancehall oscuro, fresco, muy suyo, que recordaba a esa etapa temprana de la Pussy K Mana y que terminó de colocarle como uno de los talentos emergentes más fuertes de la escena urbana española. Para muchos, ese fue “su sonido”. Pero la historia no termina aquí.
⭐︎La nueva mutación: del dancehall al reguetón clásico
Cuando parecía que por fin había encontrado su sitio, volvió a cambiar. Lanzó ChicaBumBum, un tema que mantenía un poco del aroma dancehall, pero ya con drums y estructuras del reguetón. Y no quedó ahí: meses después llegó Los del Volumen, un EP que podría haber firmado Plan B en sus mejores años. Reguetón puro: chanteos, estribillos clásicos, ese toque sudado y fiestero que recuerda al reguetón “de antes”. Comparado con La Máquina del Ritmo, su primera etapa glo, o con su fase dancehall, este 8belial parece casi otra persona. Y sin embargo… funciona. ¿Evolución natural o estrategia calculada?
Aquí está la pregunta del millón:
⭐︎¿8belial cambió porque el éxito lo empujó a hacerlo, o cambió su sonido para llegar a un público
más grande?
No hay una respuesta definitiva, pero sí algo claro: Los artistas mutan, buscan nuevos caminos, prueban, fallan, vuelven a intentar, y eso no tiene por qué ser malo. Que un artista que nació en el nicho acabe haciendo un reguetón comercial puede ser visto como traición… o como evolución. Depende de desde dónde lo mires.
⭐︎Entonces, ¿qué es 8belial hoy?
Hay dos lecturas posibles:
1. 8belial como talento versátil
Un artista que puede saltar del hyperpop al glo, del trap al dancehall y de ahí al reguetón sin romper
su esencia. Alguien que crece, experimenta y no se conforma.
2. 8belial como “mercenario sonoro”
Un músico que cambia de estilo según lo que se pega en cada momento, adaptando su sonido para
mantenerse relevante.
Las dos visiones tienen parte de verdad. Y quizá eso es justamente lo interesante: su carrera se mueve en esa tensión.
Y tú, ¿cómo lo ves? ¿8belial es un camaleón de la música o alguien que se ha ido alejando de lo que lo hizo único?











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